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Cursos intensivos de bajo continuo: entrevista a Pablo Zapico

Cursos intensivos de bajo continuo: entrevista a Pablo Zapico

 

Actualmente, el estudio del bajo continuo se ve enormemente dificultado por el escaso material publicado con fines netamente didácticos. De los pocos métodos existentes, ninguno combina realmente con eficacia el apartado teórico y práctico de la realización del acompañamiento.

Por un lado, los compendios modernos que recogen la teoría de los tratados más importantes de la época, aunque bastante completos, son de difícil acceso, muy costosos y en idiomas extranjeros; sirviendo más de consulta avanzada que de aprendizaje progresivo y organizado.

Por el otro lado, los métodos modernos que se decantan por ejercicios e instrucciones prácticas son limitadísimos y alarmantemente incompletos y desorganizados.

Finalmente, los tratados originales son aún más deficientes que las revisiones modernas.

Con el objetivo doble de completar esta materia además de amplificar su estudio hacia otras disciplinas, Pablo Zapico ha completado más de seis años impartiendo un curso intensivo de bajo continuo confeccionado por él mismo que ayuda a planificar y entender su método didáctico en pocas horas.

 

 

 

El método didáctico del CIBC (Curso Intensivo de Bajo Continuo) se articula en cuatro conceptos: La regla de la octava (según Jean-François Dandrieu), las cadencias, las progresiones/secuencias y los partimenti (según Fedele Fenaroli y Giovanni Furno).

El CIBC completo consta actualmente de 30 unidades y se divide en dos niveles: «Nivel 1: Básico» (unidades 1 a 17) y «Nivel 2: Intermedio» (unidades 18 a 30).

 

Sobran las presentaciones para Pablo Zapico, por lo que os dejamos con la entrevista, donde podremos conocer más detalles sobre esta iniciativa. También os compartimos las dos web de contacto:

 

 

Pablo, ¿cómo comenzaste a impartir estos cursos intensivos de bajo continuo?, ¿cuántas ediciones has impartido hasta ahora?

 

Dejando a un lado la docencia reglada, el primer germen de estos cursos intensivos se remonta a julio de 2010, durante el XIII Festival Internacional de Música Antigua de Gijón. De hecho, fue mi primera experiencia como docente de bajo continuo.

Dos años y medio después, en noviembre de 2012, impartiría –sin saberlo– la que sería la edición cero de mis CIBC durante el Seminario Internacional de Música Antigua de Albarracín, en Teruel. Para aquella edición, aún sin nombre, diseñé la programación de doce horas lectivas que aún hoy es la base de mi método.

Con todo, la que considero como la primera edición no tuvo lugar hasta junio de 2013, en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Para entonces ya pude crear el material didáctico de más de 100 páginas que asiste a las clases.

En estos cuatro años se sucedieron siete ediciones más del Nivel 1: Básico y dos de su extensión, el Nivel 2: Intermedio.

De este total de diez cursos, dos fueron en el marco de formación de profesorado de conservatorio.

 

 

¿Cómo recuerdas tu primer acercamiento al bajo continuo y cómo lo has desarrollado en tu carrera profesional?

 

Suelo decir que no sé el día que comencé ni tampoco el día que consideré que ya era capaz de realizar un bajo continuo con soltura, seguridad y conocimiento.

Quizá uno puede recordar o fijar en su memoria ese día en el que se aventura por primera vez en la realización del bajo cifrado pero definitivamente dudo que alguien pueda reconocer el día en el que consideró que «ya sé hacerlo». De hecho, si tienes el ánimo y la exigencia, siempre puedes aprender más.

 

Es un proceso tan progresivo que casi no percibes cuánto avanzas. Cada ocasión, cada instrumento, cada repertorio, cada músico al que acompañas o con el que compartes esta tarea crean un lenguaje único y nuevo. Es una práctica ilimitada pero esto es precisamente su mayor atractivo.

Pero bueno, hablando en términos más concretos, confieso que me acerqué al continuo con la guitarra barroca usando el cifrado americano, que resulta mucho más fácil de leer y que por entonces me parecía más que suficiente. Esto sería alrededor de 1998, con 14 años.

No comencé a trabajar correctamente con las cifras hasta poco antes de entrar en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMuC) en el año 2002 para mis estudios superiores. Desde entonces, que ya comenzaba a ser en realidad de una manera casi profesional, el devenir de los instrumentos de acompañamiento fue guitarra barroca, tiorba y, más recientemente, archilaúd.

Hoy en día combino profesionalmente los tres según el repertorio y la formación musical. Aún me maravilla cómo cada instrumento me provoca un tipo de realización específico e idiomático para una misma parte. ¡Lógico que no se escribiera! Es entusiasmante y disfruto muchísimo de la personalidad de cada instrumento que uso. ¿Mi favorito? Creo que es fácil de adivinar.

 

Pablo, ¿puedes explicar cuáles son los objetivos del curso?, ¿qué resultados pueden esperar los alumnos?

Hay un importante contenido teórico con el que trato de que se entienda el bajo continuo como un verdadero lenguaje verbal. Un lenguaje con reglas ortográficas y orden gramatical en el que no hay lugar a acordes perdidos o armonías sin sentido.

Puede ser en ocasiones un verdadero entramado complejo de giros insospechados o elipsis continuas, pero siempre descifrable.Si lo comparo con el ajedrez, por ejemplo, estaría explicando los movimientos de las figuras, el reglamento y las jugadas más habituales.

Mi objetivo se satisface cuando logro que el alumno asimile esta forma de entender el continuo y se inicia en la destreza de manejarlo por sí mismo con suficiente criterio como para ejercitarse después más allá de mis clases. Es obvio que conocer únicamente las reglas no te hace buen jugador, pero al menos puedes empezar a ensayar.

Dado que el bajo continuo es una práctica improvisada, organizar y sistematizar su estudio es el primer y mayor reto al que uno se enfrenta. ¿Por dónde empiezo? ¿Cómo me organizo y cómo lo estudio? Mi método pretende ser la respuesta a esas preguntas. Y tanto o más, también para los docentes que nos vemos en la ardua tarea de intentar enseñarlo.

 

 

¿Está el curso de bajo continuo orientado exclusivamente a la música antigua?

 

Viene de y está orientado a la música antigua pero muchos alumnos me confiesan que este lenguaje armónico entendido con tanta coherencia les sirve también para comprender otros repertorios; claramente la mayor parte de la música clásica posterior, pero incluso el jazz o el flamenco.

El curso está ideado para la sociedad moderna, donde nadie tiene tiempo para nada. Queremos resultados inmediatos y la máxima eficacia.

 

Me fijé mucho en el formato de los libros para aprender idiomas y también en los de nuevas tecnologías «for dummies». De ahí nace la idea del curso intensivo. ¡Y vaya si lo es! Creo que no hay nada parecido ni tan completo. Por eso me he visto en la necesidad de hacerlo.

En la presentación, les anticipo siempre algunas cosas que lograrán realizar al final del curso y no dan crédito. Al mismo día siguiente se encuentran a sí mismos haciéndolo. El progreso es increíble.

 

 

¿Recomiendas alguna experiencia previa para tus alumnos?, ¿conocimientos necesarios para aprovechar el curso? ¿Es necesario llevar tu propio instrumento?

 

El único que suelo recomendar es el nivel equivalente al tercer curso de las Enseñanzas Profesionales de cualquier especialidad. A esas alturas de la formación musical, el alumnado ya comienza a adentrarse en el contrapunto y el análisis armónico.

Así todo, en el CIBC empiezo de cero pero el nivel teórico que alcanzamos a ojear se adentra largamente en la programación de las Enseñanzas Superiores.

Por el lado práctico, no es imprescindible asistir con instrumento. Hacemos muchos ejercicios sobre el papel, pero todos los probamos en el clave, en varios instrumentos de cuerda pulsada o creando formaciones de instrumentos melódicos.

Hasta ahora, la media habitual de alumnos matriculados es siempre mayor a la veintena y aunque no todos quieren tocar, nunca nos faltan instrumentos e instrumentistas voluntarios para probar nuestros ejercicios. Sus intervenciones me son necesarias para mostrarles cómo deben estudiar.

 

Pablo, considerando la importancia del bajo continuo en la cuerda pulsada (y otras disciplinas), ¿crees que esta materia está suficientemente tratada en el itinerario académico?

Diría que no. En mi conservatorio, por ejemplo, el CIEM “Federico Moreno Torroba” de Madrid, los alumnos empiezan sus estudios de Bajo Continuo en el tercer curso de las Enseñanzas Profesionales, justo un año antes de abordar la asignatura de Música de Cámara, que comienzan en cuarto.

Estamos intentando modificar el plan de estudios para ampliar (o al menos adelantar) estos estudios uno o varios cursos. También estamos demandando que se creen diferentes clases atendiendo al grado y especialidad que se cursa.

En mi centro, el segundo criterio se respeta, pero el primero es un verdadero inconveniente pues se juntan los alumnos que empiezan con los que terminan.

Por otra parte, más allá de los instrumentos polifónicos, el estudio del bajo continuo como lenguaje armónico barroco debería ser una opción –si no obligatorio– para todos los instrumentos melódicos; y no sólo del Departamento de Música Antigua. Realmente es fundamental para todos los que quieran trabajar este repertorio.

 

¿Con qué instrumento de cuerda pulsada crees que es más sencillo aprender el bajo continuo?

 

Sin duda, con el clave [risas]. Es broma, entiendo que te refieres concretamente a la familia del laúd o de la guitarra. Pues es una pregunta difícil de contestar porque con el instrumento suele ir emparejada a su vez una dificultad técnica e idiomática no resuelta aún.

La realidad es que muchas veces nos surge la necesidad o el deseo de hacer música de cámara –y por lo tanto realizar el bajo continuo– antes de conocer bien el instrumento. Así pues, se junta la dificultad de aprender un lenguaje nuevo con la dificultad de aprender, a su vez, un instrumento nuevo.

Si pudiéramos obviar esto, diría que la tiorba o el archilaúd permiten un acercamiento más lógico y progresivo para la realización del bajo continuo dado que pueden seguir la línea del bajo. Pero en la práctica, a muchos estudiantes les coincide y les resulta más sencillo empezar con la guitarra barroca por su afinación y por no tener tantas cuerdas ni esos bajos tan difíciles de acertar. Si bien, el continuo con la guitarra es justamente el más peculiar de todos los instrumentos de cuerda pulsada. A veces hay que echarle un poco de imaginación.

 

¿Qué próximas ediciones del curso intensivo tienes planificadas?

Estuve el pasado 25 y 26 de marzo en el Conservatorio Profesional de Música de Salamanca. La acogida fue estupenda: 23 alumnos matriculados y el ánimo de continuar el próximo año con el Nivel 2: Intermedio.

Precisamente, de este segundo nivel será la próxima cita: el fin de semana del 6 y 7 de mayo en el Conservatorio Profesional de Música de Zaragoza, donde ya estuve el curso pasado impartiendo el primer nivel.

Por la otra parte, la novena edición del CIBC 1 tendrá lugar en el II Early Music Aledo, en Murcia, que se celebra en el mes de julio. Muy pronto publicarán las fechas.

 

¿Tienes pensado llevar el formato o contenidos del curso a una publicación escrita?

Sí, desde luego. El verano pasado comencé una versión de todas las unidades didácticas mucho más completa, organizada y revisada pensando precisamente en un futuro libro.

Una publicación didáctica como la que pretendo me está requiriendo mucho más trabajo que el material que utilizo en clase. En un suspiro he duplicado el número de páginas de cada nivel únicamente dejando por escrito lo que digo de palabra durante los cursos. Tengo que ponerme a veces límites porque si no sería prácticamente inabarcable.

La idea de llegar a publicar un método definitivo de continuo que sea imprescindible en todos los conservatorios y clases me enamora pero tristemente no puedo atenderlo todo lo que me gustaría. Me es imposible incluirlo en mi rutina diaria pero estoy muy motivado esperando la oportunidad de volver a darle un buen empujón.

Si todo va bien, este verano podría volver a avanzar mucho más en el proyecto. Mi objetivo hoy por hoy es que el libro esté disponible a inicios de 2018.

Cuento con el ánimo de mucha gente que ya lo está esperando.

 

Muchas gracias por tu tiempo Pablo y enhorabuena por la iniciativa.

 

 

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